En los últimos días hemos conocido la solicitud de un grupo de musulmanes en Lalín, Pontevedra, para que se deje de ofrecer cerdo en los comedores escolares de la localidad. Si bien la petición se basa en cuestiones religiosas y de respeto hacia sus creencias, la medida plantea serias dudas sobre los límites del buenismo y lo que estamos dispuestos a ceder en nombre de la tolerancia. En este caso, la inclusión y el respeto no deberían significar que toda la sociedad se adapte a las costumbres de un colectivo determinado.
