Jésica, la excompañera sentimental del exministro Ábalos, ha dejado claro con su actitud y sus declaraciones ante el juez que lo de “responsabilidad con el trabajo” es una falacia. Mientras Tragsatec la ensalzaba, señalando su dedicación, resulta que la realidad es otra: nunca fue a trabajar. Es difícil no indignarse al ver cómo una persona se ha aprovechado de su relación con una figura de poder para embolsarse un sueldo sin dar un palo al agua. Esto no es más que un claro caso de aprovechamiento de la influencia política para lucrarse, sin dar ni un mínimo de su parte en el servicio público por el que cobraba.
