La Autopista Nacional
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Pedro Sánchez y su Gobierno han vuelto a demostrar lo que ya muchos sospechaban: la defensa de Ceuta y Melilla no está entre sus prioridades. El voto en contra del PSOE en el Parlamento Europeo, negando la protección militar explícita de ambas ciudades autónomas dentro de la Unión Europea, es una auténtica traición. Mientras Marruecos sigue reforzando su presión sobre las fronteras y dejando claro que no renuncia a sus aspiraciones territoriales, Sánchez decide ponerse de perfil y, lo que es peor, facilitarle el camino.

Pedro Sánchez y su Gobierno han vuelto a demostrar lo que ya muchos sospechaban: la defensa de Ceuta y Melilla no está entre sus prioridades. El voto en contra del PSOE en el Parlamento Europeo, negando la protección militar explícita de ambas ciudades autónomas dentro de la Unión Europea, es una auténtica traición. Mientras Marruecos sigue reforzando su presión sobre las fronteras y dejando claro que no renuncia a sus aspiraciones territoriales, Sánchez decide ponerse de perfil y, lo que es peor, facilitarle el camino.

Es un despropósito tras otro. Desde la infame "crisis de mayo" en 2021 hasta la sumisión absoluta a Rabat en materia migratoria, Sánchez ha hecho de la cesión su única política exterior. Su gobierno no solo ha renunciado a exigir un trato de respeto para Ceuta y Melilla en Europa, sino que directamente ha votado en contra de su propia soberanía. Que sean los eurodiputados de VOX, junto a otras fuerzas políticas, quienes han tenido que denunciar esta dejadez, deja claro que el PSOE ya no representa los intereses de España, sino los de su agenda política personal.

La excusa del Ejecutivo para justificar su postura no se sostiene. Hablan de que la defensa de Ceuta y Melilla ya está garantizada por la OTAN y los acuerdos bilaterales, pero lo cierto es que nunca han querido blindarlas con la claridad que la situación exige. ¿Por qué? Porque molesta a Marruecos, porque prefieren mantener la relación con Mohamed VI aunque eso signifique debilitar la posición de España. Sánchez y su equipo se han especializado en vendernos como una gran estrategia lo que no es más que cobardía.

Mientras tanto, los ceutíes y melillenses seguimos viendo cómo nuestras ciudades quedan fuera de los grandes debates nacionales, salvo cuando el Gobierno necesita usar la frontera como moneda de cambio. Ya es hora de que alguien hable claro: Pedro Sánchez ha traicionado a Ceuta y Melilla. Su política exterior es un insulto a la dignidad nacional y una renuncia vergonzosa a la defensa de la soberanía española. España merece un gobierno que defienda cada palmo de su territorio, y no uno que lo regale con tal de mantenerse en el poder.

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Ceuta, Jueves 30 de Julio del 2026

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