Mientras muchos se sientan a la mesa rodeados de familia y amigos, hay quienes no pueden permitirse ese lujo. Son los que mantienen el mundo en marcha incluso en los días más señalados: médicos, enfermeros, policías, bomberos, militares, y todos aquellos que, por turnos o vocación, sacrifican su tiempo personal por el bien común. A ellos, hoy más que nunca, les debemos un reconocimiento sincero.
