Un año más, el sorteo de la Lotería Nacional ha pasado de largo por Ceuta. Apenas seis décimos premiados en toda la ciudad, como si el azar se resistiera a cruzar el Estrecho para repartir algo de alegría entre los ceutíes. Mientras en otras localidades se descorchan botellas y se celebran fiestas improvisadas, aquí volvemos a quedarnos con las manos vacías y la ilusión quebrada. ¿Será que la fortuna también desconoce nuestra situación geográfica?
Un año más, el sorteo de la Lotería Nacional ha pasado de largo por Ceuta. Apenas seis décimos premiados en toda la ciudad, como si el azar se resistiera a cruzar el Estrecho para repartir algo de alegría entre los ceutíes. Mientras en otras localidades se descorchan botellas y se celebran fiestas improvisadas, aquí volvemos a quedarnos con las manos vacías y la ilusión quebrada. ¿Será que la fortuna también desconoce nuestra situación geográfica?
Parece una broma pesada, porque si hay un rincón en España que podría beneficiarse de un empujón económico, ese es Ceuta. Una ciudad que lucha a diario contra dificultades económicas, que busca atraer inversiones y que se esfuerza por salir adelante con dignidad. Pero, por lo visto, la riqueza que ofrece el azar tampoco quiere saber nada de nosotros. Y no es la primera vez que ocurre.
Sin embargo, los ceutíes no nos rendimos. Año tras año seguimos confiando en que la suerte nos mire con mejores ojos, comprando nuestros décimos con la misma ilusión. Porque aquí, más allá de la riqueza material, lo que nos sobra es esperanza. Quizás el próximo sorteo sea el nuestro, quizás el destino decida darnos lo que nos debe.
Pero mientras ese día llega, no estaría mal que reflexionáramos sobre la importancia de construir nuestra propia suerte. La Lotería puede traer un golpe de fortuna, pero el verdadero progreso vendrá del esfuerzo colectivo, de exigir mejores condiciones económicas y sociales para nuestra ciudad. Porque la riqueza más importante no la trae un boleto premiado, sino una Ceuta con más oportunidades para todos.
Así que, aunque este año la suerte nos haya dado la espalda, no perdamos la sonrisa. Quizás no tengamos grandes premios, pero lo que nunca nos faltará es fuerza para seguir soñando. Porque, al final, los ceutíes sabemos que la verdadera lotería está en nuestra gente.
