La apertura del plazo para una acción formativa en la prevención educativa de la violencia sexual merece algo más que una nota informativa. Supone, en realidad, una llamada de atención a la sociedad sobre la necesidad de abordar este problema desde la raíz, que no es otra que la educación. Hablar de prevención no es un recurso retórico: es la vía más eficaz para evitar que determinadas conductas germinen y se normalicen en las aulas, en las calles y en los hogares.
