La llegada de las fiestas navideñas no solo ilumina las calles y despierta el espíritu festivo, sino que también trae consigo un incremento en la actividad comercial y en el flujo de personas por las ciudades. Esto, como sabemos, puede convertirse en terreno fértil para carteristas, timadores y algún que otro pícaro que quiere aprovecharse de las aglomeraciones. En este contexto, la decisión de la Policía Nacional de intensificar su presencia con dos dispositivos especiales merece un reconocimiento.
