La presión migratoria en Ceuta no entiende de treguas. Cada día, por tierra y por mar, nuestra ciudad se ve obligada a gestionar la llegada de personas que buscan un futuro mejor, pero que encuentran aquí la primera valla, literal y figurada, de Europa. La rutina de esta presión constante ya no es noticia en otros lugares, pero para nosotros sigue marcando la agenda, condicionando recursos y tensando servicios que hace tiempo están al límite.