Rocío Guillén Blasco se ha convertido en la nueva Interventora municipal tras presentarse al cargo por la jubilación forzosa del anterior Interventor.
Rocío Guillén Blasco se ha convertido en la nueva Interventora municipal tras presentarse al cargo por la jubilación forzosa del anterior Interventor.
Servilimpce afronta un problema interno de confianza y comunicación. Entre varias opiniones internas, existirían conductas que facilitarían la salida de información hacia terceros, generando titulares y debate público que dificultan la mejora del servicio. En un entorno local, algunas personas del ámbito político‑empresarial, que nuestro Alcalde sabe perfectamente de quién se trata, habrían tenido un papel relevante en ese flujo de información; no obstante, corresponde a los medios contrastar adecuadamente antes de amplificar cualquier afirmación.
Cada vez son más las personas mayores que se encuentran con un muro invisible cuando tratan de realizar gestiones que, antes, eran tan simples como acercarse a una ventanilla. Hoy todo pasa por una aplicación, una clave digital o una página web que no siempre resulta intuitiva. Esta realidad está dejando fuera a una parte de nuestra sociedad que, tras haber trabajado y aportado durante décadas, merece soluciones prácticas y cercanas.
Lo del Brull empieza a sonar a chiste de mal gusto. Hace casi dos años se nos vendió a bombo y platillo que allí se levantaría un Centro Integrado con aulas de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato, con más de 18 millones de euros encima de la mesa y con la promesa de aliviar esas ratios asfixiantes que tanto sufren los estudiantes de Ceuta. Pues bien, seguimos esperando. Ni proyecto licitado, ni primeras piedras, ni nada. Solo un solar vacío que simboliza, mejor que nada, el retraso endémico de las inversiones en esta ciudad.
Servilimpce ha salido al paso de las recientes informaciones sobre las horas extras de julio y agosto, y lo ha hecho con claridad meridiana: lo que algunos medios y sindicatos han difundido carece de fundamento. Resulta llamativo que, en lugar de contrastar los datos con los propios trabajadores, se optara por amplificar rumores y medias verdades, generando un escenario de desinformación que, lejos de ayudar, solo siembra confusión y resentimiento.