Durante años, Ceuta tiraba del carro económico gracias al comercio transfronterizo y la función pública… hasta que el cierre de la frontera en 2020 dejó claro que aquello no era infalible.
Durante años, Ceuta tiraba del carro económico gracias al comercio transfronterizo y la función pública… hasta que el cierre de la frontera en 2020 dejó claro que aquello no era infalible.
Desde entonces, la ciudad ha decidido apostar fuerte por el sector digital: empresas de iGaming, facilidad fiscal y buenos ecosistemas tecnológicos han sido la receta que ha empezado a dar frutos.
Lo que antes era un sector casi invisible, hoy ya representa una buena tajada de la economía local. El juego online ya genera un 8 % del PIB y aporta entre el 9 % y el 10 % del empleo, con salarios medios que rondan los 50 000 € anuales.
Además, la celda fiscal atractiva —como el IPSI bajo, bajas cotizaciones sociales o reducciones del IRPF— ha sido clave para atraer a empresas y generar oportunidades.
El impacto se siente de manera real: ya hay cursos especializados para formar a ceutíes en atención al cliente, prevención de fraudes o gestión de producto, y eso está ayudando a retener talento local y a dar un futuro más optimista a los jóvenes.
Pero ojo, esto no es solo juegos. Ceuta ya avanza hacia otros polos digitales como el blockchain, ciberseguridad, e-commerce o data centers, apoyada por iniciativas como Ceuta Open Future o convenios con el Parque Tecnológico de Málaga. Es el momento de ampliar el enfoque y pensar en una economía más diversa y sostenible.
Por supuesto, no todo son luces. El desempleo sigue alto —alrededor del 26 %— y mantener ese impulso requerirá reforzar infraestructuras, servicios y formación para que el sector digital sea realmente un motor inclusivo. Pero lo que no podemos negar es que Ceuta ha dado un paso firme hacia el siglo XXI, y eso ya se nota.