La imagen se repite con una frecuencia alarmante, transformándose ya no en noticia puntual, sino en crónica de una realidad desbordada: la Ciudad Autónoma de Ceuta ha vuelto a implorar auxilio al Gobierno central. La razón, esta vez, la entrada de 54 menores migrantes no acompañados (MENA) desde Marruecos en apenas unas horas de este viernes. Un goteo incesante que se ha convertido en riada y que, una vez más, pone contra las cuerdas un sistema de acogida local que lleva meses operando al límite de sus capacidades, si no directamente por encima de ellas.