El escarnio público que sigue sufriendo Javier Guerrero a manos de El Faro de Ceuta resulta, cuanto menos, vergonzoso. No entendemos qué o quién mueve los hilos detrás de esa manera de contar las cosas, con una mala leche evidente, impropia de un medio que se dice serio. Todavía no se está enjuiciando el caso y, sin embargo, ya hay quien reparte condenas en titulares. Sería bueno recordar que será la Justicia quien tenga la última palabra y que, a lo mejor, algunos se acaban llevando una sorpresa.
