Se nos ha ido José Manuel Márquez Muñoz, para todos Koki, y con él se marcha una de esas personas que no hacen ruido, pero dejan eco. Buen hombre, buen vecino, amable hasta en los días torcidos. De los que saludan mirando a los ojos y preguntan cómo estás de verdad. Hoy Ceuta está un poco más callada porque faltan gestos sencillos como los suyos.
