Cada vez son más las personas mayores que se encuentran con un muro invisible cuando tratan de realizar gestiones que, antes, eran tan simples como acercarse a una ventanilla. Hoy todo pasa por una aplicación, una clave digital o una página web que no siempre resulta intuitiva. Esta realidad está dejando fuera a una parte de nuestra sociedad que, tras haber trabajado y aportado durante décadas, merece soluciones prácticas y cercanas.
