A veces las noticias que llegan desde nuestras calles parecen sacadas de una película, pero, por desgracia, ocurren de verdad. Lo sucedido en la madrugada del pasado 11 de agosto en la calle Sevilla es un recordatorio de que la violencia puede aparecer de forma repentina y brutal. Una discusión que termina con un ataque con un hacha no solo es alarmante, sino que demuestra hasta qué punto puede escalar una situación cuando se pierde el control. La víctima, con lesiones graves, permanece hospitalizada, y ojalá pueda recuperarse pronto.
