La política, en su esencia, es un campo de acción donde se toman decisiones importantes y necesarias para el bienestar de la sociedad. Hay políticos de todas clases: buenos y malos, grandes y pequeños, con más o menos preparación. Sin embargo, todos tienen algo en común: la responsabilidad de sacar adelante los objetivos marcados. El verdadero problema surge cuando nos topamos con políticos cobardes, aquellos que, por miedo a las repercusiones, evitan tomar decisiones importantes. Este tipo de actitud no solo paraliza el avance de la sociedad, sino que causa un daño profundo a todos los niveles.