El personal humanitario, tradicionalmente protegido por el carácter altruista de su labor, se enfrenta hoy a un peligro creciente: la violencia. Cruz Roja ha advertido sobre el aumento de ataques y actos violentos contra sus miembros y aquellos de otras organizaciones similares. Este fenómeno, lamentablemente, se ha convertido en una tendencia preocupante que amenaza la seguridad de quienes dedican sus vidas a asistir a las comunidades más vulnerables del mundo.
