No es casualidad que los estudiantes estén en pie de guerra. La Selectividad, o mejor dicho, la EVAU, se ha convertido en un campo de minas que no solo decide su futuro, sino que lo hace de manera injusta y desfasada. Los listados de acceso a las carreras universitarias son una lotería que depende más de la región en la que te presentes que de tu verdadero talento o esfuerzo. ¿Cómo es posible que dos jóvenes con la misma nota tengan opciones tan diferentes según dónde vivan? Aquí algo huele mal.
