La próxima reunión entre el presidente de Ceuta, Juan Vivas, y Pedro Sánchez es algo más que un encuentro protocolario. Para Ceuta, representa una oportunidad inaplazable para ser escuchada en sus necesidades específicas. Esas particularidades no son caprichos, sino retos y amenazas que, junto a Melilla, se viven de una manera única en España. Se espera que Sánchez comprenda que esta situación no solo exige compromiso, sino también decisiones valientes que realmente ayudan a mitigar la presión que enfrenta la ciudad en muchos frentes.
