Lo de Juan Vivas ya no es moderación, ni centralidad, ni sentido de Estado. Lo de Juan Vivas es otra cosa: un PP que se pone en manos del PSOE, se desmarca de los suyos y termina actuando más como muleta del sanchismo que como referencia del centro-derecha en Ceuta. Porque una cosa es defender los intereses de la ciudad y otra muy distinta convertir cada discrepancia con tu partido en una enmienda permanente a la totalidad. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. Esta misma semana Vivas se apresuró a desautorizar a Isabel Díaz Ayuso sobre Ceuta y Melilla, afirmando que no compartía sus palabras y subrayando que la soberanía ceutí está garantizada “cualquiera que sea el color político del Gobierno”. No era una matización: era un mensaje político nítido contra una dirigente de su propio partido.