Donald Trump ha vuelto a la Casa Blanca y lo ha hecho con fuerza. Biden, en un gesto de cortesía política, le ha recibido, pero lo que realmente importa son las medidas que ya comienzan a filtrarse: un endurecimiento contra la inmigración que promete ser más eficaz que nunca. Trump no es santo de devoción para todos, pero tiene algo que muchos líderes europeos, incluida España, parecen haber olvidado: la defensa de los intereses de su país por encima de todo.