Pedro Sánchez vuelve a demostrar que, cuando se trata de mantenerse en el poder, no hay muro que lo detenga. Tras la ruptura con Junts y la imposibilidad de aprobar los Presupuestos, cualquier otro presidente habría asumido la realidad y devuelto la voz a los ciudadanos. Pero no Sánchez. Él insiste en que gobernará hasta 2027, como si España fuera su cortijo particular y el Congreso un decorado de cartón piedra.