Santos Cerdán ha decidido revolverse y no precisamente con elegancia. Su choque con el secretario general del PSOE, soltando aquello de “pregúntese si está usted en condiciones de hacerme a mí un reproche ético”, suena más a pataleta que a argumento. Cuando en política se pasa al ataque personal, suele ser porque el suelo empieza a temblar bajo los pies.