En algún momento había que decirlo claro: este país no puede seguir viviendo al ritmo de sobresalto diario que marca La Moncloa. Cada mañana amanece con un nuevo escándalo, una nueva detención o un nuevo caso embarazoso que, aunque no afecte directamente a ministros, sí salpica al entorno político del Gobierno. Y mientras tanto, Pedro Sánchez mantiene el gesto imperturbable y repite una y otra vez que no piensa mover ficha. Pues mire, presidente: ya va siendo hora.