La llegada a Ceuta del subsecretario de Educación, Santiago Roura, debería haber sido una oportunidad para arrojar algo de luz sobre las graves carencias educativas que lastran a nuestra ciudad. Sin embargo, lo que debería haber marcado un antes y un después ha acabado siendo más de lo mismo: un viaje sin agenda pública, sin explicaciones claras y, sobre todo, sin diálogo con los medios de comunicación. En una ciudad con los peores indicadores educativos de España, este tipo de actitud no es solo decepcionante, sino profundamente irresponsable.
