Este domingo, Ceuta perdió a un hombre que dejó huella en quienes tuvieron la suerte de conocerle. José Manuel Ávila, médico de vocación y exdiputado de la Asamblea, nos decía adiós tras una larga batalla contra la enfermedad. Su partida no solo deja un vacío en su familia y amigos, sino también en todos aquellos que cruzaron su camino y que, como yo, compartieron alguna conversación con él. Un hombre sencillo y cercano, que siempre encontraba tiempo para escuchar y aportar desde la empatía y el respeto.
Este domingo, Ceuta perdió a un hombre que dejó huella en quienes tuvieron la suerte de conocerle. José Manuel Ávila, médico de vocación y exdiputado de la Asamblea, nos decía adiós tras una larga batalla contra la enfermedad. Su partida no solo deja un vacío en su familia y amigos, sino también en todos aquellos que cruzaron su camino y que, como yo, compartieron alguna conversación con él. Un hombre sencillo y cercano, que siempre encontraba tiempo para escuchar y aportar desde la empatía y el respeto.
José Manuel era de esas personas que, sin grandes alardes, transmitían una pasión auténtica por mejorar la vida de los demás. Desde su consulta o desde el escaño, entendía que el servicio público era una extensión de su juramento hipocrático. Sus gestos siempre hablaban más fuerte que sus palabras, y su humanidad, esa que escasea tanto en estos tiempos, brillaba en cada una de sus acciones.
Recuerdo con cariño esas charlas que tuvimos, momentos donde se percibía su sinceridad, su humildad y su capacidad para conectar con los demás. Era un placer escucharle, porque siempre aprendías algo. Tenía esa mezcla única de profesionalismo y calidez que hacía que cualquiera se sintiera a gusto en su compañía. Hoy, muchos en Ceuta lloramos su ausencia, pero también celebramos el privilegio de haberle conocido.
José Manuel nos deja un legado de bondad y servicio que deberíamos recordar más a menudo. En estos días grises, pensar en su ejemplo nos invita a ser mejores personas, a mirar a los demás con más generosidad y a trabajar por un mundo más humano.
Un abrazo hasta donde estés, amigo. Ceuta no te olvida.

