Hay veces que en política parece que da igual lo que hagas. Si sigues adelante, te critican. Si das un paso atrás, también. Lo ocurrido con Tamara Guerrero y su renuncia a participar en el proceso para cubrir la dirección económica de Servilimpce es un buen ejemplo de ello. Tenía derecho a presentarse, porque la ley se lo permitía y cumplía con los requisitos. Sin embargo, la presión política y el ruido generado a su alrededor terminaron empujándola a apartarse para evitar que la polémica siguiera creciendo.
