Lo que está ocurriendo con el caso Javier Guerrero es digno de análisis, pues ni siquiera a los mayores delincuentes recientes se les recuerda un trato tan hostil como el que viene recibiendo desde que hace 11 meses era ingresado en prisión. Finalmente en la tarde de este martes 20 de noviembre abandonaba la cárcel, pero ni mucho menos eso es un motivo aplaudible, pues estamos hablando de un proceso judicial que no tiene ni pies ni cabeza, ni pruebas ni víctimas, lo que sin duda ha culminado con la guinda final, la imposición de 100.000 euros de fianza para poder salir en libertad con unas medidas cuanto menos cuestionables, pues ni siquiera al propio Capone le pusieron esa fianza.
