Teresa López ha vuelto al Pleno y, con su presencia, ha dejado al descubierto el desastre interno de Vox en Ceuta. Su regreso no es solo el de una exdiputada, sino el de un fantasma de los tiempos en los que este partido aún tenía estructura y estrategia. Ahora, lo que queda es un solar político donde Juan Sergio Redondo, convertido en un aniquilador de su propio partido, ha dejado a Vox en la ruina. Un líder que destruye en lugar de construir solo puede llevar a su formación al abismo.
