Leopoldo Mandic de Casteonuovo, Herceg Novi, 1866, Dalmacia, Montenegro, + 1942, Padua, Italia. Posiblemente, o al menos igual que alabamos las grandes obras de la cultura y de la ciencia y de las artes, y a los humanos o humanas que las construyen, quizás debamos admitir que las grandes obras de moralidad y espiritualidad, de ascética y de mística, tienen tanta importancia o más, que las grandes obras humanas, en las interpretaciones teológicas, son obra éstas del Espíritu, pero a su vez, el ser humano, se tiene que poner a y en disposición, para que el Espíritu obre.
