En los últimos años hemos venido asistiendo con estupor a la comisión de delitos especialmente execrables, como graves abusos a menores, asesinatos brutales precedidos de ignominiosos secuestros y abusos sexuales, y un por desgracia largo etcétera que han generado un profundo rechazo hacia el sistema penitenciario e incluso judicial español. En este contexto el gobierno del PP aprovechó la reforma del Código penal de 2015 (L.O. 1/2015 de 30 de marzo, art. 92 y concordantes) para introducir “la prisión permanente revisable”, una pena de prisión por tiempo indefinido que es susceptible de perder tal condición con el cumplimiento de determinados requisitos.
