La postura que está manteniendo el PP con el asunto de las bajas laborales continúa escribiendo capítulos negativos un día sí y otro también.
La postura que está manteniendo el PP con el asunto de las bajas laborales continúa escribiendo capítulos negativos un día sí y otro también.
Ceuta lleva años escuchando que su futuro pasa por el turismo, la tecnología, el comercio, el juego online y la atracción de empresas. Algunas iniciativas han generado actividad y empleo, pero la realidad obliga a rebajar el triunfalismo: en mayo todavía había 8.495 personas inscritas como desempleadas y el mercado laboral continúa excesivamente condicionado por el sector público y los servicios.
Marruecos sigue demostrando que es un país que intenta ir soltando tonterías de muchos temas para esconder los infinitos problemas y la desatención que tiene hacia sus habitantes, hasta el punto de que muchísimos de ellos viven en condiciones de extrema pobreza.
Mientras Europa, España y el Reino Unido ultiman un acuerdo histórico que cambiará para siempre la realidad de Gibraltar, en Ceuta vuelve a instalarse una sensación demasiado conocida: la de contemplar cómo las grandes decisiones pasan de largo mientras nuestra ciudad continúa esperando respuestas.
Gobernar no consiste meramente en habitar el Palacio de la Moncloa; implica gestionar de forma eficiente, respetar los cauces institucionales y proyectar solvencia tanto dentro como fuera de nuestras fronteras. Hoy, España proyecta la preocupante imagen de un país paralizado. El goteo constante de escándalos, investigaciones judiciales, imputaciones que cercan al entorno directo del Ejecutivo y la reciente condena en los tribunales de figuras que formaron parte del núcleo duro del partido gobernante describen un escenario de colapso ético y operativo intolerable.