La reciente aprobación de un plan de formación en la Asamblea para gestionar emergencias como la DANA de Valencia plantea una pregunta inevitable: ¿qué tipo de preparación tienen quienes ya están en esos puestos? Es un contrasentido que quienes supuestamente deberían ser expertos en emergencias necesitan ahora un curso para hacer su trabajo. Si bien la intención es mejorar, parece también una confesión implícita de que la cualificación previa no es suficiente.
