El anuncio de una nueva subida del precio del tabaco nos lleva a una reflexión importante: ¿es suficiente encarecer este vicio para desalentar su consumo? Sin duda, aumentar los impuestos al tabaco cumple con el objetivo de llenar las arcas públicas y puede disuadir a algunos fumadores. Pero la realidad es que, para muchos, dejar de fumar no es tan sencillo como pagar más por cada cajetilla. Si realmente queremos combatir este problema de salud pública, el Gobierno debe poner más herramientas al alcance de quienes quieren abandonar el tabaco.
