El Dominguito ha vuelto a demostrar que el carnaval no entiende de techos ni de paredes. Esta vez ha tomado el Ceuta Center y lo ha desbordado hasta la calle, convirtiendo un espacio cotidiano en un gran escenario improvisado donde las coplas sonaron sin complejos y la convivencia fue la auténtica protagonista. Porque cuando el carnaval sale a la calle, la ciudad respira distinto.
