Doña Salvadora Mateos, desde que llegó al sillón de la Delegación del Gobierno de manera sorpresiva, se ha afanado en defender que está ocupando este importante cargo de responsabilidad por merecimientos propios, aunque hay que recordar que esta buena mujer, durante su vida profesional, fue profesora y dirigió un colegio en Ceuta, como otros muchos docentes que hay en la ciudad y que curiosamente nunca han llegado a ostentar un cargo de esa importancia, y no porque no hayan estado, o todavía estén, más capacitados y cuenten con más méritos para ello.
