Estaba claro y se veía venir. Una vez más Marruecos ha demostrado ser un país enemigo, un país traicionero y un país del que nunca te puedes fiar, ya que si no la da a la entrada la da a la salida. Y es que nuevamente, pese a esa mejoría en las relaciones bilaterales entre España y Marruecos tras ese 7 de abril, vuelve a desmarcarse, esta vez con una carta a la ONU donde no reconoce las fronteras terrestres con España, por lo tanto no reconoce Ceuta y Melilla como españolas.
