Parece mentira, con la cantidad de tiempo que llevan algunos en la vorágine de la política, que todavía no se hayan enterado y sigan cometiendo los mismos errores. Siempre que se acercan unas elecciones comienzan a sucederse una serie de actuaciones que van dirigidas a intentar allanar el camino para llegar a la Presidencia de la ciudad, y se producen ciertos encuentros o conversaciones entre formaciones políticas a través de los llamados “intermediarios”, pero también con mucha asiduidad hemos podido comprobar que esos intermediarios que algunos utilizan para esos acercamientos no son lo suficientemente cualificados y pueden generar más problemas que soluciones.
Parece mentira, con la cantidad de tiempo que llevan algunos en la vorágine de la política, que todavía no se hayan enterado y sigan cometiendo los mismos errores. Siempre que se acercan unas elecciones comienzan a sucederse una serie de actuaciones que van dirigidas a intentar allanar el camino para llegar a la Presidencia de la ciudad, y se producen ciertos encuentros o conversaciones entre formaciones políticas a través de los llamados “intermediarios”, pero también con mucha asiduidad hemos podido comprobar que esos intermediarios que algunos utilizan para esos acercamientos no son lo suficientemente cualificados y pueden generar más problemas que soluciones.
En estos días estamos oyendo hablar que al parecer hay un militar que está haciendo las veces de intermediario para intentar que Vivas y Guerrero acerquen posturas, y hay que poner en duda que este señor pueda lograr ese objetivo, ya que hoy por hoy el único mérito que se le conoce a lo largo de su vida castrense ha sido el de tener muy bien informados a todos sus jefes de todo el mundo, no aportando nada más, ya que su única pretensión siempre ha sido el poder codearse fuerte para estar en cualquier foto y asistir a todos los actos que pueda para tener la oportunidad de hablar con los que tienen poder político.
Hasta tal punto es la obsesión de este supuesto intermediario que en ocasiones ha llegado a parecerse incluso al denominado mocito feliz, que persigue a los famosos para salir en la tele, utilizando cualquier medio a su alcance para estar en el momento oportuno en el sitio exacto.
Tanto es así que este intermediario, pese a desconocer incluso dónde está el Alfonso Murube ni saber cómo va el equipo de la ciudad, tiene un hueco seis asientos a la derecha del palco donde se sienta el presidente de la Ciudad.
Por favor, seamos un poco más sensatos. Este señor no es de fiar, y siempre que habla deja incluso la impresión de ser de conclusiones dudosas hasta de puertas para adentro, así que señor Vivas, no se precipite y acierte usted cuando escoja a alguien para que haga este tipo de trabajo.
