Hoy vamos a dedicar esta sección a los vigilantes del Hospital Universitario, especialmente a los que tuvieron que afrontar y solventar con profesionalidad una situación tan desagradable como peligrosa, ya que debieron reducir y desarmar a un descerebrado que acudió hasta el Hospital Universitario armado con una hoz para agredir a una persona que estaba siendo atendida en el servicio de urgencias de un corte en la cara con un cúter que ya le había producido el individuo reducido por los vigilantes de seguridad.
