En la Ciudad Autónoma de Ceuta, un problema se está gestando silenciosamente, pero con consecuencias profundas y visibles para la ciudadanía. Se trata de la ineficiencia en la gestión de pagos por parte del interventor municipal, un mal que está afectando directamente a las arcas públicas, a los proveedores y, lo que es más grave, a los trabajadores que dependen de la administración para recibir sus liquidaciones.