Los problemas de las ciudades autónomas al otro lado del Estrecho no hacen más que acrecentarse. A los altos índices de desempleo, la inmigración descontrolada que rebosa los centros de estancia y los colapsos en la frontera que llegan a paralizar media ciudad, se suman la sombra del blanqueo de capitales que ha llevado a bloquear las cuentas de empresarios ceutíes y el cierre de la aduana comercial de Melilla por parte de Marruecos, sin siquiera consultar con las autoridades españolas.
