Siempre manejó a sus Consejeros de esta forma, y jugó con ellos de esta manera: él soltaba la cuerda de uno y, cuando todo el mundo decía que era la persona fuerte del gobierno o cogía mucho vuelo, le recogía la cuerda, se la soltaba a otro, y así sucesivamente durante todos estos años. Cuando alguno tenía la cuerda muy gastada no la cambiaba, si no que cambiaba el kit completo. Eso sí, con la putada correspondiente de por medio.