Salvo sorpresa de última hora, los asalariados españoles están abocados a sufrir la mayor devaluación de sus sueldos de la historia reciente de España. Con un índice de precios al consumo que permanecerá un 10% por encima que los niveles registrados el año pasado, al menos hasta julio, y unos salarios que crecen a paso de tortuga, la capacidad de compra de los españoles se verá mermada de manera severa.