En la sociedad actual, la justicia debería ser una herramienta para la resolución pronta y efectiva de conflictos, no una fuente interminable de espera y desesperación. En Ceuta, al igual que en otras partes del mundo, nos enfrentamos a una realidad desafiante: juicios que parecen no acabar nunca y veredictos que tardan años en llegar. Esta situación no solo es una asignatura pendiente de toda la vida, sino también una afrenta a los principios fundamentales de un sistema judicial justo y eficiente.
