La espera se hace interminable, y los retrasos en la construcción de la nueva iglesia de la Almadraba continúan siendo motivo de preocupación y frustración para los fieles y para toda la ciudadanía. Este proyecto, que debería ser un símbolo de esperanza y fe, se ha visto sumido en un mar de obstáculos burocráticos y políticos que han prolongado su realización de manera inaceptable.
