Se suele decir que un buen ataque es la mejor defensa, pero siempre existe una excepción que confirma la regla, ya que si Juan Luis Aróstegui consideró que con su ataque a otros partidos políticos y su manifestación de que se está llevando a cabo una “injusticia inaguantable” con el líder de Caballas, no considerando ahora, por un caso tan turbio como el de las viviendas de protección oficial, que deba haber dimisiones, cuando las ha pedido desde su formación por cuestiones mucho menos trascendentes, es como bombardearse a sí mismo la línea de flotación de un buque que hace tiempo que hace aguas.
