La reciente decisión del gobierno español, en conjunto con Noruega e Irlanda, de reconocer a Palestina como Estado ha desatado una tormenta diplomática con Israel. Este movimiento, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, ha provocado una respuesta airada por parte de Israel, que ha llamado a consultas a su embajadora en España y ha convocado a la embajadora española en Tel Aviv. La situación plantea una serie de interrogantes sobre las implicaciones y la oportunidad de esta decisión.
