El conjunto del Real Sociedad Pantera encajaba en la joranda del sábado una nueva derota en su caminar por el grupo V de la Segunda División B de fútbol sala, demostrando que todavía no le han cogido el aire a esta categoría.
El conjunto del Real Sociedad Pantera encajaba en la joranda del sábado una nueva derota en su caminar por el grupo V de la Segunda División B de fútbol sala, demostrando que todavía no le han cogido el aire a esta categoría.
El ceutí Juan Antonio Moya Santiago ha puesto a nuestra ciudad en el mapa a nivel internacional con motivo de su participación en los Juegos Olímpicos Europeos para Bomberos, Policías y Militares que han tenido lugar en la localidad portuguesa de Braga.
El reciente comentario de José Ramón López Díaz-Flor, director de la Residencia Joaquín Blume de Madrid, sobre las dificultades que enfrentan los piragüistas de Los Delfines para entrenar en el Pantano del Renegado, ha despertado polémica. Su visita a Ceuta, habitual cuando es invitado a la gala del deporte, ha sido escenario de una crítica que, si bien válida, parece parcial y deja en el aire algunas preguntas sobre su enfoque.
El jurado de la Gala del Deporte, compuesto por representantes de los medios de comunicación de nuestra ciudad, hiló muy fino y acertó de lleno a la hora de otorgar el premio al mejor deportista individual al jugador local Aisar.
En el apasionado mundo del fútbol, las emociones tienden a dividir a los aficionados en extremos. Un fenómeno que no escapa a nuestra querida AD Ceuta. Hay quienes, ante cualquier crítica constructiva, ya sea sobre el juego o la gestión del equipo, se apresuran a saltar a la defensiva, como si cualquier observación fuera un ataque directo a la esencia de lo que significa ser un verdadero aficionado. Nos encontramos con esos "ceutíes de pura cepa", que monopolizan el amor por el equipo, que cuando se les cuestiona o se sugiere que las cosas pueden mejorarse, responden con frases hechas: “En mayo hablamos”, “Las cuentas las hacemos al final”, o “Si ladran, cabalgamos”. Estos clichés no aportan nada a la conversación ni al progreso del equipo.