La arrogancia y el descaro con que una peña marroquí del Real Madrid ha estampado en sus camisetas la apropiación indebida de Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental resulta indignante. No es la primera vez que Marruecos intenta apropiarse de lo que nunca ha sido suyo, pero lo que sí es sorprendente es el nivel de insolencia al utilizar un club de fútbol internacionalmente conocido para promover su narrativa fantasiosa. La historia es clara: Ceuta y Melilla son, y siempre han sido, parte de España. No hay lugar para tergiversaciones ni para manipulaciones que buscan confundir a la opinión pública.
La arrogancia y el descaro con que una peña marroquí del Real Madrid ha estampado en sus camisetas la apropiación indebida de Ceuta, Melilla y el Sáhara Occidental resulta indignante. No es la primera vez que Marruecos intenta apropiarse de lo que nunca ha sido suyo, pero lo que sí es sorprendente es el nivel de insolencia al utilizar un club de fútbol internacionalmente conocido para promover su narrativa fantasiosa. La historia es clara: Ceuta y Melilla son, y siempre han sido, parte de España. No hay lugar para tergiversaciones ni para manipulaciones que buscan confundir a la opinión pública.
Este tipo de provocaciones no son solo un insulto a la soberanía española, sino una muestra del desprecio absoluto que algunos marroquíes tienen por la verdad histórica. Quieren vender su versión como si de una mercancía barata se tratara, intentando engañar a quien no conoce los hechos. Es inaudito que, bajo el paraguas de una afición deportiva, se cuelen mensajes políticos que vulneran el respeto hacia dos ciudades españolas, y lo peor es que lo hacen con una impunidad que parece carecer de límites.
Ceuta y Melilla no son ni han sido marroquíes, y por más camisetas que se estampen con esta mentira, la realidad no cambiará. Los "descerebrados" que promueven esta falsa narrativa intentan jugar con las emociones nacionalistas de su pueblo, como si el repetido mantra fuera a convertir el engaño en verdad. Pero no, Ceuta y Melilla son España, lo han sido durante siglos y así seguirán siendo, le pese a quien le pese.
Es hora de poner fin a este tipo de despropósitos. No podemos permitir que una peña de fútbol instrumentalice el deporte para lanzar reivindicaciones infundadas. Las instituciones españolas deben condenar con firmeza estos actos, y los ciudadanos de Ceuta y Melilla merecen que se defienda su integridad con la misma contundencia con la que ellos se sienten parte de España.
Basta ya de provocaciones. La historia no se reescribe con camisetas, y mucho menos con las mentiras de quienes, al parecer, desconocen el verdadero significado de la soberanía.
