La pretensión de instalar una planta de gestión de residuos en las dependencias portuarias sigue oliendo mal. En más de una ocasión me he referido a ello y he considerado que la implantación de una planta de estas características en la zona portuaria es de una gravedad tremenda, no sólo porque se incumplen un importante número de cuestiones legales, sino también porque se trata de una cuestión que puede ir incluso en contra de la salud de los vecinos y comerciantes de la zona.
